Ponç / Brossa

30/11/2017 - 03/02/2018
  • Joan Ponç
  • Joan Ponç
  • Joan Ponç
  • Joan Ponç
  • Lady, 1990
  • Doble, 1988
  • Joan Brossa
  • Prova rebutjada, 1989
  • Objecte mutant, 1991
  • Joan Brossa
  • Joan Brossa
  • Joan Brossa
  • Joan Brossa

Nos complace presentar la exposición dedicada a Joan Ponç y a Joan Brossa, que inauguramos el jueves 30 de noviembre, y donde mostraremos obras de dos de los artistas más significativos en la recuperación del arte de vanguardia en nuestro país tras la guerra civil, unidos por una afinidad creativa y personal desde finales de los años 40 hasta principios de los 50 y unidos también a la historia de la Galeria Joan Prats, donde expondrían en diversas ocasiones.

 

En 1982, Joan Brossa mostró por primera vez en la exposición en la Galeria Joan Prats sus poemas objeto y visuales, poemas que realizaba desde 1954 y que eran entonces prácticamente desconocidos por el público. Más adelante, se mostrarían en otras exposiciones en la galería de Barcelona (1989, 1995, 1997) y de Nueva York (1989), y en la Feria de Basilea (1989). Por otro lado, Joan Ponç comienza su colaboración con la Galeria Joan Prats en 1978, con la exposición Fons de l’ésser. También expondría en 1983, Nocturns, en 1987 con dibujos de la época Pre-Dau Al Set, en 1994 y 1996 con dibujos de la Suite Geomètrica y en 1980 en la feria FIAC en París.

 

En palabras de Arnau Puig, en el texto realizado para esta exposición, “Un temperamento y carácter de la dimensión del de Brossa casi estaba obligado por el destino a encontrarse con alguien, Joan Ponç, que bajaba de las nubes”. Este gusto por la magia, la adivinación y lo oculto sería uno de los puntos de unión entre los dos artistas, que se conocieron en 1946. Ese año publicarían junto a Arnau Puig y a Enric Tormo el único número de la revista “Algol”, que quería ser un revulsivo delante del inmovilismo y la pérdida de idealismo de sus contemporáneos. Proponían una renovación de la mirada que se encuentra también en los monotipos que Ponç realizó para acompañar los ejemplares de la revista y que se aleja de la figuración naturalista predominante en el arte español de la época.

 

Además de este interés por las nuevas formas artísticas, las obras de Brossa y Ponç coincidían temáticamente en una preocupación y una crítica a la sociedad, junto con el interés por la cultura popular, el teatro y la magia que ya apuntábamos. Por eso, en aquellos años, se fueron sucediendo las colaboraciones entre los dos: el libro inédito Parafaragaramus (1948), dos números de la revista “Dau Al Set” (enero, 1949 y un inédito), el libro Em va fer Joan Brossa (1951), donde aparece un retrato de Joan Brossa por Joan Ponç, considerado el retrato más directo y sincero que haya tenido el poeta. La relación Brossa-Ponç quedó plasmada también en los poemas de Brossa alusivos a Ponç y en diversos dibujos de Ponç: los Dibuixos podrits (1947) y las Metamorfosis (1947), la suite Joan Brossa-Joan Ponç (1947), la cubierta del libro Dragolí de Brossa (1950), o el gouache Brossa, Brossa (1950), que mostramos en esta exposición.

 

Brossa y Ponç fueron en su momento dos abanderados de la renovación estética, siguiendo los pasos de J.V. Foix y Joan Miró. Brossa, que había conocido a Miró en 1941 a través del sombrerero y mecenas Joan Prats, en casa de J.V. Foix, los pondría en contacto con Joan Ponç. “Dau Al Set” ayudaría a restablecer los puentes con la vanguardia de ADLAN, impulsado por Joan Prats y Joaquim Gomis, y del GATCPAC.

 

Después de este periodo de afinidad y creatividad, en 1953 Joan Ponç se fue a Brasil, y cada uno de los dos artistas continuó su camino. A su vuelta a Cataluña, en 1962, Brossa estaba ya muy lejos del magicosurrealismo y se movía por una antipoesía ligada a la realidad mientras hacía experimentos plásticos de lo que sería su poesía visual. Su vínculo se iría diluyendo. Para Brossa, Ponç quedaría siempre ligado a “Dau Al Set”.

 

Esta exposición pretende mostrar las trayectorias de los dos artistas: una primera parte, con obras del periodo “Dau Al Set”, el momento de mayor afinidad entre Joan Brossa y Joan Ponç, y una segunda parte de la exposición, con obras posteriores, que permiten ver sus evoluciones en el ámbito plástico, y que se reflejan de la misma manera que en la suite Joan Brossa-Joan Ponç (1947).