L’Espai Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols presenta una nova mostra temporal, del 31 de juliol al 17 d’octubre de 2021, centrada en l’obra de Josep Guinovart.

 

 

En la mostra titulada “Univers Guinovart”, el Monestir de Sant Feliu de Guíxols es vesteix novament de gala per acollir una seixantena d’obres, entre pintura, escultura, gravat, serigrafies i altres disciplines en una nova exposició de luxe, en un espai extraordinari, amb un artista excepcional. 

 

 

Univers Guinovart és una exposició realitzada en coordinació amb l’Espai Guinovart i l’Espai Carmen Thyssen, amb la presència de peces de diversos museus i col·leccions del país que permet a l’espectador realitzar una visita amb múltiples itineraris. Obres realitzades entre 1948 i 2007 que marquen la trajectòria artística d’aquest artista, a través cercles entrellaçats. Amb l’exposició, comissariada per Pilar Giró, es vol “retre homenatge al caràcter d’obra oberta amb la qual Guinovart definia la raó de la seva recerca plàstica: la mirada del públic que en fa seu el sentit i el significat”.

 

 

La mostra és un univers traçat des de dues geografies: la primera planta dedicada a una geografia física, indagant les arrels tel·lúriques que nodreixen la sensibilitat vers un món convuls, però també un món de somni, d’esperança, o de regeneració.

 

 

La segona planta explora una geografia humana, perfila un recorregut més introspectiu, fent de pont amb la visió que té Guinovart de l’art “com un projecte, un esbós inacabat, una aproximació al desig, un mer intent, l’intent d’agafar l’aigua amb un sedàs”. Els paisatges de l´ànima i les ànimes dels paisatges ens conduiran per un viatge insòlit a través de l’Univers Guinovart.

 

 

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Teresa Solar

Inauguración miércoles 15 de septiembre, 17-21h

Visita con la artista 16 de septiembre, 11.30h. Confirmación de asistencia galeria@galeriajoanprats.com

 

En el marco del Barcelona Gallery Weekend, presentamos la segunda exposición individual de Teresa Solar en Galería Joan Prats, en la que mostraremos esculturas y dibujos recientes.

 

Teresa Solar. El tiempo de las lombrices, o las infinitas potencias del subsuelo

Cierra los ojos. Imagina cómo éstos, cual dos canicas, se vuelcan hacia el interior, y caen. Caen por el interior de tu cuerpo como si fueran dos pelotas de goma, rebotando por las paredes de tus entrañas, de tus órganos, de tus orificios. A veces resbalan rápido, otras se frenan por la viscosidad o alguna cavidad con la que se encuentran; pero van cayendo, cayendo, cayendo. Sumidos en esa oscuridad interior, tus ojos empiezan a actualizar su forma perceptiva, ampliando su sensorio visual, es decir, viendo-tocando, viendo-sintiendo, viendo-cayendo.

Caen incluso más allá de tu cuerpo, atravesando el suelo que pisas, adentrándose en las mil capas de tierra, piedras, restos de construcciones, estructuras y tiempos que se agolpan en el subsuelo. Se mueven ágiles por estos estratos, por momentos deteniéndose en huecos aquí y allá, viendo sin ver en la negrura que reina. Cuando más profundo se adentran, y más se enfangan en esa densidad telúrica, las divisiones operativas del mundo objetivo se diluyen para dar paso a una materialidad indiferenciada, grávida de potencias. Una suerte de mar seco, donde descansan en un tiempo estancado, casi podrido, los fósiles de muchos futuros posibles.

¿Cómo es esta imagen háptica que perciben tus ojos? ¿Cómo es este tiempo crónico que desvelan? Puede que las piezas que Teresa Solar presenta en esta exposición, El tiempo de las lombrices, busquen precisamente esto: mostrarnos una imagen experiencial de aquello ignoto y oculto que pisamos, que recorremos y que nos habita. No se trata de una imagen prístina y objetiva, como de corte de ingeniero o cirujano, sino de un objeto denso y nocturno, que intenta abrazar todas aquellas dimensiones que la componen y que escapan a nuestra capacidad de representación. Para ello, la artista despliega una práctica cercana a la de un zahorí, activando una imaginación que discurre por túneles, pasadizos, galerías y sistemas cavernosos enterrados en las entrañas, tanto de la tierra, como del cuerpo. El uso diario del metro de Madrid, en tanto que lugar de tránsito “que nos permite una relación exógena con el manto terrestre”; el análisis de sus propias cuerdas vocales; o la especulación sobre la vida subterránea de los gusanos en el título, son todas referencias importantes para Solar en este proyecto.

Da la bienvenida a la exposición un grupo de dibujos en pared. Eco Chamber (2021) lo componen dos dípticos realizados con rotulador negro, que muestran un corte limpio del pliegue de una carne indefinida desde una lente que permite apreciar sus diferentes capas y secciones. Le siguen la serie Formas de Fuga (2021), en la que lenguas, glotis, faringes, genitales, fauces u otros órganos blandos se abren lánguidamente ante nuestra mirada en una tonalidad salmón. Por último, la serie Nacimiento (2021) muestra un sistema de vasos comunicantes naranjas, en el que diversos patrones celulares se cruzan y evolucionan simbióticamente hasta culminar con la erupción de un diente.  En la siguiente sala descansa el grupo de piezas Hermafrodita (2021): cavidades de algún cuerpo —geológico o animal— que la garra de una excavadora, o tal vez criatura, ha desgarrado violentamente, como muestran sus bordes hechos jirones. Sus formas recuerdan a animales marinos inmemoriales, o a cáscaras de especímenes sin nombre, mientras que los colores saturados y estridentes que recubren sus paredes interiores son una referencia a los colores que los operarios del metro y demás infraestructuras subterráneas normalmente visten. Colores deslumbrantes, cuyo brillo no responde tanto a la luz que son capaces de reflejar, sino a la conservación a través del propio acto de brillar de esa oscuridad en la que se mueven; en definitiva, “el color de la propia oscuridad” según la artista. 

Solar me recuerda una cita de Matadero 5 de Kurt Vonnegut en la que un extraterrestre del planeta Tralfamadore describe la pobreza de la visión-túnel del tiempo en los Terrícolas, para después concluir: “Todo el tiempo es tiempo. No cambia. No se presta a advertencias o explicaciones. Simplemente es. Toma los momentos como lo que son, momentos, y pronto te darás cuenta de que todos somos insectos atrapados en ámbar.” Los desplazamientos por túneles son, en esta exposición, además metáfora de una experiencia lineal del tiempo que, lejos de toda promesa de un progreso pacificador, es un vector de ansiedad en la artista frente a la perspectiva de un futuro irremediablemente unívoco. El uso de la cerámica, al ser un material de una gran capacidad aislante, subraya esta cerrazón evocando cualidades de lo estanco, incluso de lo hermético. Pero tirando del hilo de esa imaginación desenterrada, estas esculturas de barro chamotado, aisladas y aislantes, encierran también dentro de sí un tiempo profundo del subsuelo en la propia materia de la que están hechas y la especulación de la que emergen. Al rasgar y abrir estas piezas-cavidades, la artista busca desparramar frente a nosotros este tiempo estancado que huye de la linealidad hacia otras ontologías materiales, hacia otras imperceptibilidades ostensibles y, tal vez, también, hacia otra distribución temporal más igualitaria y menos violenta. En ellas palpita una congregación de potencias temporales, sin definición ni dirección, pues, como su nombre Hermafroditas (2021) sugiere, son criaturas que se hallan en un estado de indiferenciación, de pura potencia (sexual) sin actualizar ni fijar en ningún denominador y que, por lo tanto, contienen en sí todas las formas y posibilidades futuras.

En el corazón de este conjunto de esculturas y dibujos se halla Tuneladora (2021): una escultura en la que un par de aletas de resina crecen poderosas y esbeltas de una excrecencia barrosa. Las aletas (que bien podrían ser cuchillas o remos) están pintadas desde su filo en un degradado de azul marino a blanco, que recuerda al cromatismo barroco en el modo que subraya las sombras y luces de la pieza, a la vez que enfatiza su velocidad y movimiento. Remiten al delfín y su simbología, que Solar lee en clave de mitología minoica donde, a estos animales, se les atribuye la capacidad de guiar hasta buen puerto y, a su vez, están revestidas de la pátina de barraca de feria que encontramos en proyectos anteriores de la artista. Su terminación pulida y dinámica contrasta con la presencia pesada e inmóvil del lodo del que surgen; una suerte de muñón de una articulación perdida, tal vez perteneciente a alguna moradora de las profundidades. De hecho, la pieza invita a imaginar que, al ser accionada, ha desenterrado las esculturas cavernosas que la rodean: mientras que el grupo de Hermafroditas muestra el vaciado, Tuneladora presenta el cuerpo positivo que excava la galería de túneles. Esta amalgama de la materialidad geológica e informe del barro con la hiper-definición plástica de la aleta combina, de manera inédita, dos registros presentes en la obra de la artista, aquel de la potencia cruda y abstracta de lo material, con el vector actualizador de la ficción, que se cristaliza en un lenguaje —tanto simbólico como estético— afilado y preciso. Como si la gramática especulativa de la ficción, cargada de todos sus signos y formas, emergiera del torrente que generan estas dos hélices en el sustrato salvaje e ignoto.

 

Julia Morandeira Arrizabalaga

Comisaria, investigadora y educadora. Vive y trabaja en Utrecht, donde es comisaria del Programa Post-Académico en BAK, basis voor actuele kunst

 

Teresa Solar (Madrid, 1985) estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid.

 

Algunas de sus exposiciones individuales más destacadas incluyen “Cabalga, Cabalga, Cabalga” en Matadero Madrid (2018) e Index Foundation en Estocolmo (2019) y “Flotation Line” en DER TANK, Institut Kunst Basel, Suiza (2018). También ha realizado exposiciones individuales en galerías como “El tiempo de las lombrices” en la Galería Joan Prats, Barcelona (2021), “Formas de fuga” Galería Travesía Cuatro, Madrid (2020) y “Pumping Station” en la Galería Travesía Cuatro CDMX en Ciudad de México (2019).

 

El trabajo de Solar se ha mostrado recientemente en la Bienal de Liverpool 2021 comisariada por Manuela Moscoso, en la VII Bienal internacional de Arte Joven de Moscú (2020) y en Köln Skulptur Park # 9 comisariada por Chus Martínez (2017-2020). Los proyectos de Solar han estado presentes en exposiciones colectivas en Haus der Kunst, Munich; Kunstverein Munich, Kunstverein Braunschweig, Maxxi Roma, CA2M Madrid, Museo Patio Herreriano Valladolid y Fundación Marcelino Botín Santander, entre otros. Actualmente es finalista del Future Generation Prize 2021-2022 de la Fundación Pinchuk en Kiev.

 

 

 

Estar a la lluna

FONTETA – Bombon · Joan Prats · NoguerasBlanchard

Capítol II: Estar a la lluna 

 

Inauguración: 7 de agosto, 12-21h.

Exposición hasta el 26 de septiembre

c/ Empordà, 10, Fonteta, Girona

 

Agosto: lunes a domingo, 17-21h

Septiembre: viernes a domingo, 17-21h

Otros horarios con cita previa en el teléfono  (+34) 644 524 969

 

 

Presentamos el segundo capítulo del proyecto conjunto de Bombon, Galeria Joan Prats y NoguerasBlanchard en Fonteta, un pequeño pueblo del Empordà.

 

La exposición, concebida en dos capítulos (el primero se inaugurará el 19 de junio y el segundo el 7 de agosto) reúne artistas de las tres galerías y de diferentes generaciones, en una propuesta que parte del concepto ampurdanés Parar la Fresca (Tomar el fresco), descrito por Josep Pla en el libro “Las Horas”.

 

 

Texto de Gabriel Ventura

 

 

“Quizás porque durante tantos siglos ha sido inalcanzable, ha despertado los sueños más fantásticos, los más pasionales y recónditos. Su encanto siempre estará de parte de la noche, de lo oculto y la intuición, de la clandestinidad y el exceso. La luna, que dilata y empequeñece los ojos de los gatos, que hace subir y bajar mareas, que infla y desinfla las ranas, nos sigue fascinando con el mismo fervor de los primeros tiempos, aunque ya la hemos pisado tímidamente y algunos emprendedores iluminados planean construir hoteles con vistas galácticas. Pero no nos engañemos: las ansias colonizadoras de Jeff Bezos y la compañía no conseguirán acercar o hacer más comprensible el misterio de la Liebre Blanca o la Mujer Araña.

 

Eternamente distante, la luna ha sido adorada por brujas y vampiros, por poetas y adivinos. Por más que la ciencia intente conquistarla, su luz mercurial nos proyecta al mismo tiempo hacia remotos y futuros inescrutables, y nos invita a reflexionar sobre las sombras y los mitos de la condición humana. A lo largo de la historia la hemos vinculado a la fertilidad y al inconsciente, a la muerte y la resurrección, a la repetición de los ciclos de la vida. Las primeras anotaciones inscritas sobre artefactos y utensilios, en la era del Paleolítico, consisten en registros lunares. De hecho, es muy probable que antes de la aparición de la agricultura las sociedades se organizasen de acuerdo con un ciclo temporal lunar, tal y como han demostrado las investigaciones de Alexander Marshack en The Roots of Civilization.

 

A diferencia del sol, el astro omnipotente y constante, la luna pasa por fases, crece y decrece, mengua, se encorva, se transforma. Por esta razón hemos tendido a representar lo inmutable con el sol (Dios) y aquello cambiante y material con la luna (recordamos el reino sublunar y mortal de Platón, el territorio de la duda y las sombras). Inevitablemente, durante milenios, la especie humana ha encontrado su correlato en el drama de la luna: nacer, crecer, reproducirse (la barriga de la luna llena), morir. Si la sintaxis solar divide y jerarquiza – W.B. Yeats acusaba al sol de ofrecer verdades «complejas y artificiosas»– la sintaxis lunar mezcla y confunde las formas, es evasiva, emocional, fluida. Simbólicamente, la luna evoca el mundo imaginativo, contingente y ambiguo de la existencia, en contraste con los absolutos solares del mundo ideal del ser. Imposible mirar el sol de cara, imposible dialogar con su presencia deslumbrante. La luna, en cambio, enciende los caminos desde el margen del cielo y, en palabras de Lorca, nos muestra sin vergüenza sus «cien caras idénticas». La ilusión, el delirio, la quimera, la locura, el caos, la dispersión («estar en la luna»): los atributos de la reina de la noche sugieren la transgresión de las normas diurnas.

 

Lilas y azules eléctricos, amarillos llamativos y rojos rabiosos, verdes fluorescentes que brotan de la oscura como un grito que se clava en la conciencia. Los colores de la noche afilan los nervios y el ojo, nos vuelven desconfiados, sentimos el latido intermitente del peligro.

 

Un temblor nos recorre la espalda: ¿es real, eso que hemos visto? ¿Podemos creer en las imágenes y las palabras que aparecen bajo la luz fría de Selene? Quizás, en el fondo, estar en la luna es una de las formas más fecundas y perplejas de estar en la Tierra, de no dar nada por seguro, de continuar sospechando y levantando la mirada hacia los secretos insondables del universo.”

 

Gabriel Ventura

 

 

* Capítol I: Parar la fresca

Speculative Intimacy | Voice Channel

15 de juliol, 19h. Conferència performativa amb Alicia Kopf, Petit Palau

Entrades: 5 €

 

 
 

Una perspectiva al voltant d’allò íntim en la veu i la relació del lector, l’escriptor i l’intèrpret vocals amb la multitud de veus que els travessen.

 

Speculative Intimacy dona nom al projecte artístic que Alicia Kopf ha estat treballant en els darrers anys, i que explora la possibilitat de nous relats sobre els vincles afectius entre humans, humans i no-humans, i a escales diverses.

 

En el context del cicle de conferències Hivernacle, Alicia Kopf encarna una sèrie de textos amb els quals manté una relació íntima mentre reflexiona sobre què és allò intangible del cos que transporta la veu, més enllà del text. La relació entre cos, veu, identitat i el desig de cantar que comporta l’entrada al vincle amorós es performen en el context d’una classe de cant. Amb la participació de la cantant Tamar McLeod, posarem en acció la pregunta: si la inserció de la pròpia veu en certes esferes és un privilegi, podem cantar tots, per amor, al Palau de la Música?

 

 

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Julia Varela

Visita con la artista el 2 de septiembre, 18h30. Con cita previa a galeria@galeriajoanprats.com

 

En el marco de Artnou, Galeria Joan Prats presenta la exposición Compulsión, de Julia Varela (Madrid, 1986).

 

 

En el panorama contemporáneo digital y mediado por los dispositivos tecnológicos, la percepción de las imágenes se promueve a través de la condición visible de las mismas. Esta visibilidad es lo que otorga a la imagen su condición performativa y la posibilidad de ser, su reconocimiento social y legal. La serie de obras propuestas para la exposición y sus intrahistorias abordarán una serie de cuestiones alrededor de este y otros temas.

 

 

Julia Varela es una artista que trabaja sobre el medio y la materialidad de las imágenes en la era de las tecnologías digitales. Su investigación se centra en los estados adoptados por lo irrepresentable, lo que se resiste a ser representado.

 

La forma física de sus obras analiza la globalización de las industrias, la materia tecnológica y el concepto de visualidad. Su trabajo intensifica nuestra interacción física con los dispositivos y sus mecanismos, brindando una comprensión alternativa de nociones cómo el contexto y el deseo.

 

Julia ha formado parte del programa de investigación Critical Images en Kungl. Konsthögskolan Royal Institute of Art, Estocolmo, Suecia. Es Licenciada en Bellas Artes y ha realizado un Máster en Arts Sculpture en el Royal College of Art Londres. Sus últimas exposiciones han tenido lugar en: Centro de Cultura Contemporánea CondeDuque, Madrid; Fundació Suñol, Barcelona; Somerset House, Londres; Belgrade Cultural Centre BCC, Belgrado; Listost Gallery, Praga; Decad, Berlín; Yamakiwa Gallery, Japón; KIASMA Museum of Contemporary Art, Helsinki; Galleri Mejan, Estocolmo; Resartis, Melbourne; La Casa Encendida, Madrid; Kunstverein am Rosa-Luxemburg-Platz, Berlín; CUL DE SAC Gallery, Londres.

 

En la actualidad es artista residente en HANGAR, Centre de producció i recerca d’arts visuals, Barcelona.