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Historia de mis ojos, 2021

15′. 16 mm transferido a digital

 

24, 25, 26 de noviembre:

Proyección continua 11-14h / 16-20h

27 de noviembre:

Proyección continua 11-14h

 

24 y 26 de noviembre, a las 19h :

Proyección + presentación de Alicia Kopf
reserva previa: galeria@galeriajoanprats.com

 

Sinopsi:

Una visita al oculista se convierte en el punto de partida de este viaje hacia el origen de la vida, más allá de nuestro planeta y dentro de la conciencia de una mujer. Un acercamiento al punto ciego e íntimo que origina una vida individual.

Teresa Solar

Visita virtual 3D

 

 

En el marco del Barcelona Gallery Weekend, presentamos la segunda exposición individual de Teresa Solar en Galería Joan Prats, en la que mostraremos esculturas y dibujos recientes.

 

 

Teresa Solar. El tiempo de las lombrices, o las infinitas potencias del subsuelo

 

Cierra los ojos. Imagina cómo éstos, cual dos canicas, se vuelcan hacia el interior, y caen. Caen por el interior de tu cuerpo como si fueran dos pelotas de goma, rebotando por las paredes de tus entrañas, de tus órganos, de tus orificios. A veces resbalan rápido, otras se frenan por la viscosidad o alguna cavidad con la que se encuentran; pero van cayendo, cayendo, cayendo. Sumidos en esa oscuridad interior, tus ojos empiezan a actualizar su forma perceptiva, ampliando su sensorio visual, es decir, viendo-tocando, viendo-sintiendo, viendo-cayendo.

 

Caen incluso más allá de tu cuerpo, atravesando el suelo que pisas, adentrándose en las mil capas de tierra, piedras, restos de construcciones, estructuras y tiempos que se agolpan en el subsuelo. Se mueven ágiles por estos estratos, por momentos deteniéndose en huecos aquí y allá, viendo sin ver en la negrura que reina. Cuando más profundo se adentran, y más se enfangan en esa densidad telúrica, las divisiones operativas del mundo objetivo se diluyen para dar paso a una materialidad indiferenciada, grávida de potencias. Una suerte de mar seco, donde descansan en un tiempo estancado, casi podrido, los fósiles de muchos futuros posibles.

 

¿Cómo es esta imagen háptica que perciben tus ojos? ¿Cómo es este tiempo crónico que desvelan? Puede que las piezas que Teresa Solar presenta en esta exposición, El tiempo de las lombrices, busquen precisamente esto: mostrarnos una imagen experiencial de aquello ignoto y oculto que pisamos, que recorremos y que nos habita. No se trata de una imagen prístina y objetiva, como de corte de ingeniero o cirujano, sino de un objeto denso y nocturno, que intenta abrazar todas aquellas dimensiones que la componen y que escapan a nuestra capacidad de representación. Para ello, la artista despliega una práctica cercana a la de un zahorí, activando una imaginación que discurre por túneles, pasadizos, galerías y sistemas cavernosos enterrados en las entrañas, tanto de la tierra, como del cuerpo. El uso diario del metro de Madrid, en tanto que lugar de tránsito “que nos permite una relación exógena con el manto terrestre”; el análisis de sus propias cuerdas vocales; o la especulación sobre la vida subterránea de los gusanos en el título, son todas referencias importantes para Solar en este proyecto.

 

Da la bienvenida a la exposición un grupo de dibujos en pared, Formas de Fuga (2021), en la que lenguas, glotis, faringes, genitales, fauces u otros órganos blandos se abren lánguidamente ante nuestra mirada en una tonalidad salmón. Le siguen Eco Chamber (2021), dos dípticos realizados con rotulador negro, que muestran un corte limpio del pliegue de una carne indefinida desde una lente que permite apreciar sus diferentes capas y secciones. En la siguiente sala descansa el grupo de piezas Hermafrodita (2021): cavidades de algún cuerpo —geológico o animal— que la garra de una excavadora, o tal vez criatura, ha desgarrado violentamente, como muestran sus bordes hechos jirones. Sus formas recuerdan a animales marinos inmemoriales, o a cáscaras de especímenes sin nombre, mientras que los colores saturados y estridentes que recubren sus paredes interiores son una referencia a los colores que los operarios del metro y demás infraestructuras subterráneas normalmente visten. Colores deslumbrantes, cuyo brillo no responde tanto a la luz que son capaces de reflejar, sino a la conservación a través del propio acto de brillar de esa oscuridad en la que se mueven; en definitiva, “el color de la propia oscuridad” según la artista. Por último, la serie Nacimiento (2021) muestra un sistema de vasos comunicantes naranjas, en el que diversos patrones celulares se cruzan y evolucionan simbióticamente hasta culminar con la erupción de un diente.

 

Solar me recuerda una cita de Matadero 5 de Kurt Vonnegut en la que un extraterrestre del planeta Tralfamadore describe la pobreza de la visión-túnel del tiempo en los Terrícolas, para después concluir: “Todo el tiempo es tiempo. No cambia. No se presta a advertencias o explicaciones. Simplemente es. Toma los momentos como lo que son, momentos, y pronto te darás cuenta de que todos somos insectos atrapados en ámbar.” Los desplazamientos por túneles son, en esta exposición, además metáfora de una experiencia lineal del tiempo que, lejos de toda promesa de un progreso pacificador, es un vector de ansiedad en la artista frente a la perspectiva de un futuro irremediablemente unívoco. El uso de la cerámica, al ser un material de una gran capacidad aislante, subraya esta cerrazón evocando cualidades de lo estanco, incluso de lo hermético. Pero tirando del hilo de esa imaginación desenterrada, estas esculturas de barro chamotado, aisladas y aislantes, encierran también dentro de sí un tiempo profundo del subsuelo en la propia materia de la que están hechas y la especulación de la que emergen. Al rasgar y abrir estas piezas-cavidades, la artista busca desparramar frente a nosotros este tiempo estancado que huye de la linealidad hacia otras ontologías materiales, hacia otras imperceptibilidades ostensibles y, tal vez, también, hacia otra distribución temporal más igualitaria y menos violenta. En ellas palpita una congregación de potencias temporales, sin definición ni dirección, pues, como su nombre Hermafroditas (2021) sugiere, son criaturas que se hallan en un estado de indiferenciación, de pura potencia (sexual) sin actualizar ni fijar en ningún denominador y que, por lo tanto, contienen en sí todas las formas y posibilidades futuras.

 

En el corazón de este conjunto de esculturas y dibujos se halla Tuneladora (2021): una escultura en la que un par de aletas de resina crecen poderosas y esbeltas de una excrecencia barrosa. Las aletas (que bien podrían ser cuchillas o remos) están pintadas desde su filo en un degradado de azul marino a blanco, que recuerda al cromatismo barroco en el modo que subraya las sombras y luces de la pieza, a la vez que enfatiza su velocidad y movimiento. Remiten al delfín y su simbología, que Solar lee en clave de mitología minoica donde, a estos animales, se les atribuye la capacidad de guiar hasta buen puerto y, a su vez, están revestidas de la pátina de barraca de feria que encontramos en proyectos anteriores de la artista. Su terminación pulida y dinámica contrasta con la presencia pesada e inmóvil del lodo del que surgen; una suerte de muñón de una articulación perdida, tal vez perteneciente a alguna moradora de las profundidades. De hecho, la pieza invita a imaginar que, al ser accionada, ha desenterrado las esculturas cavernosas que la rodean: mientras que el grupo de Hermafroditas muestra el vaciado, Tuneladora presenta el cuerpo positivo que excava la galería de túneles. Esta amalgama de la materialidad geológica e informe del barro con la hiper-definición plástica de la aleta combina, de manera inédita, dos registros presentes en la obra de la artista, aquel de la potencia cruda y abstracta de lo material, con el vector actualizador de la ficción, que se cristaliza en un lenguaje —tanto simbólico como estético— afilado y preciso. Como si la gramática especulativa de la ficción, cargada de todos sus signos y formas, emergiera del torrente que generan estas dos hélices en el sustrato salvaje e ignoto.

 

 

Julia Morandeira Arrizabalaga

Comisaria, investigadora y educadora. Vive y trabaja en Utrecht, donde es comisaria del Programa Post-Académico en BAK, basis voor actuele kunst

 

 

Teresa Solar (Madrid, 1985) estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid.

 

Algunas de sus exposiciones individuales más destacadas incluyen “Cabalga, Cabalga, Cabalga” en Matadero Madrid (2018) e Index Foundation en Estocolmo (2019) y “Flotation Line” en DER TANK, Institut Kunst Basel, Suiza (2018). También ha realizado exposiciones individuales en galerías como “El tiempo de las lombrices” en la Galería Joan Prats, Barcelona (2021), “Formas de fuga” Galería Travesía Cuatro, Madrid (2020), “Pumping Station” en la Galería Travesía Cuatro CDMX en Ciudad de México (2019) y “Ground control” en Galería Joan Prats, Barcelona (2017).

 

El trabajo de Solar se ha mostrado recientemente en la Bienal de Liverpool 2021 comisariada por Manuela Moscoso, en la VII Bienal internacional de Arte Joven de Moscú (2020) y en Köln Skulptur Park # 9 comisariada por Chus Martínez (2017-2020). Los proyectos de Solar han estado presentes en exposiciones colectivas en Haus der Kunst, Munich; Kunstverein Munich, Kunstverein Braunschweig, Maxxi Roma, CA2M Madrid, Museo Patio Herreriano Valladolid y Fundación Marcelino Botín Santander, entre otros. Actualmente es finalista del Future Generation Prize 2021-2022 de la Fundación Pinchuk en Kiev.

 

 

Estar a la lluna

FONTETA – Bombon · Joan Prats · NoguerasBlanchard

Capítol II: Estar a la lluna 

 

Inauguración: 7 de agosto, 12-21h.

Exposición hasta el 26 de septiembre

c/ Empordà, 10, Fonteta, Girona

 

Agosto: lunes a domingo, 17-21h

Septiembre: viernes a domingo, 17-21h

Otros horarios con cita previa en el teléfono  (+34) 644 524 969

 

 

Presentamos el segundo capítulo del proyecto conjunto de Bombon, Galeria Joan Prats y NoguerasBlanchard en Fonteta, un pequeño pueblo del Empordà.

 

La exposición, concebida en dos capítulos (el primero se inaugurará el 19 de junio y el segundo el 7 de agosto) reúne artistas de las tres galerías y de diferentes generaciones, en una propuesta que parte del concepto ampurdanés Parar la Fresca (Tomar el fresco), descrito por Josep Pla en el libro “Las Horas”.

 

 

Texto de Gabriel Ventura

 

 

“Quizás porque durante tantos siglos ha sido inalcanzable, ha despertado los sueños más fantásticos, los más pasionales y recónditos. Su encanto siempre estará de parte de la noche, de lo oculto y la intuición, de la clandestinidad y el exceso. La luna, que dilata y empequeñece los ojos de los gatos, que hace subir y bajar mareas, que infla y desinfla las ranas, nos sigue fascinando con el mismo fervor de los primeros tiempos, aunque ya la hemos pisado tímidamente y algunos emprendedores iluminados planean construir hoteles con vistas galácticas. Pero no nos engañemos: las ansias colonizadoras de Jeff Bezos y la compañía no conseguirán acercar o hacer más comprensible el misterio de la Liebre Blanca o la Mujer Araña.

 

Eternamente distante, la luna ha sido adorada por brujas y vampiros, por poetas y adivinos. Por más que la ciencia intente conquistarla, su luz mercurial nos proyecta al mismo tiempo hacia remotos y futuros inescrutables, y nos invita a reflexionar sobre las sombras y los mitos de la condición humana. A lo largo de la historia la hemos vinculado a la fertilidad y al inconsciente, a la muerte y la resurrección, a la repetición de los ciclos de la vida. Las primeras anotaciones inscritas sobre artefactos y utensilios, en la era del Paleolítico, consisten en registros lunares. De hecho, es muy probable que antes de la aparición de la agricultura las sociedades se organizasen de acuerdo con un ciclo temporal lunar, tal y como han demostrado las investigaciones de Alexander Marshack en The Roots of Civilization.

 

A diferencia del sol, el astro omnipotente y constante, la luna pasa por fases, crece y decrece, mengua, se encorva, se transforma. Por esta razón hemos tendido a representar lo inmutable con el sol (Dios) y aquello cambiante y material con la luna (recordamos el reino sublunar y mortal de Platón, el territorio de la duda y las sombras). Inevitablemente, durante milenios, la especie humana ha encontrado su correlato en el drama de la luna: nacer, crecer, reproducirse (la barriga de la luna llena), morir. Si la sintaxis solar divide y jerarquiza – W.B. Yeats acusaba al sol de ofrecer verdades «complejas y artificiosas»– la sintaxis lunar mezcla y confunde las formas, es evasiva, emocional, fluida. Simbólicamente, la luna evoca el mundo imaginativo, contingente y ambiguo de la existencia, en contraste con los absolutos solares del mundo ideal del ser. Imposible mirar el sol de cara, imposible dialogar con su presencia deslumbrante. La luna, en cambio, enciende los caminos desde el margen del cielo y, en palabras de Lorca, nos muestra sin vergüenza sus «cien caras idénticas». La ilusión, el delirio, la quimera, la locura, el caos, la dispersión («estar en la luna»): los atributos de la reina de la noche sugieren la transgresión de las normas diurnas.

 

Lilas y azules eléctricos, amarillos llamativos y rojos rabiosos, verdes fluorescentes que brotan de la oscura como un grito que se clava en la conciencia. Los colores de la noche afilan los nervios y el ojo, nos vuelven desconfiados, sentimos el latido intermitente del peligro.

 

Un temblor nos recorre la espalda: ¿es real, eso que hemos visto? ¿Podemos creer en las imágenes y las palabras que aparecen bajo la luz fría de Selene? Quizás, en el fondo, estar en la luna es una de las formas más fecundas y perplejas de estar en la Tierra, de no dar nada por seguro, de continuar sospechando y levantando la mirada hacia los secretos insondables del universo.”

 

Gabriel Ventura

 

 

* Capítol I: Parar la fresca

Julia Varela

Visita con la artista el 2 de septiembre, 18h30. Con cita previa a galeria@galeriajoanprats.com

 

En el marco de Artnou, Galeria Joan Prats presenta la exposición Compulsión, de Julia Varela (Madrid, 1986).

 

 

En el panorama contemporáneo digital y mediado por los dispositivos tecnológicos, la percepción de las imágenes se promueve a través de la condición visible de las mismas. Esta visibilidad es lo que otorga a la imagen su condición performativa y la posibilidad de ser, su reconocimiento social y legal. La serie de obras propuestas para la exposición y sus intrahistorias abordarán una serie de cuestiones alrededor de este y otros temas.

 

 

Julia Varela es una artista que trabaja sobre el medio y la materialidad de las imágenes en la era de las tecnologías digitales. Su investigación se centra en los estados adoptados por lo irrepresentable, lo que se resiste a ser representado.

 

La forma física de sus obras analiza la globalización de las industrias, la materia tecnológica y el concepto de visualidad. Su trabajo intensifica nuestra interacción física con los dispositivos y sus mecanismos, brindando una comprensión alternativa de nociones cómo el contexto y el deseo.

 

Julia ha formado parte del programa de investigación Critical Images en Kungl. Konsthögskolan Royal Institute of Art, Estocolmo, Suecia. Es Licenciada en Bellas Artes y ha realizado un Máster en Arts Sculpture en el Royal College of Art Londres. Sus últimas exposiciones han tenido lugar en: Centro de Cultura Contemporánea CondeDuque, Madrid; Fundació Suñol, Barcelona; Somerset House, Londres; Belgrade Cultural Centre BCC, Belgrado; Listost Gallery, Praga; Decad, Berlín; Yamakiwa Gallery, Japón; KIASMA Museum of Contemporary Art, Helsinki; Galleri Mejan, Estocolmo; Resartis, Melbourne; La Casa Encendida, Madrid; Kunstverein am Rosa-Luxemburg-Platz, Berlín; CUL DE SAC Gallery, Londres.

 

En la actualidad es artista residente en HANGAR, Centre de producció i recerca d’arts visuals, Barcelona.

FONTETA – Bombon · Joan Prats · NoguerasBlanchard

Capítol I: Parar la fresca 

 

Inauguración: 18-19 de junio. Exposición hasta el 3 de agosto

c/ Empordà, 10, Fonteta, Girona

 

Junio y septiembre: viernes a domingo, 17-21h

Julio y agosto: lunes a domingo, 17-21h

Otros horarios con cita previa en el teléfono  (+34) 644 524 969

 

Texto de Gabriel Ventura

 

Presentamos un proyecto conjunto de Bombon, Galeria Joan Prats y NoguerasBlanchard. Siguiendo la tendencia de otros proyectos colaborativos en los que algunas galerías se unen para abrir espacios temporales deslocalizados, apartados de las grandes ciudades y de sus galerías de origen, las tres galerías se alían, de junio a septiembre, para presentar una exposición en Fonteta, un pequeño pueblo del Empordà.

 

La exposición, concebida en dos capítulos (el primero se inaugurará el 19 de junio y el segundo el 7 de agosto) reúne artistas de las tres galerías y de diferentes generaciones, en una propuesta que parte del concepto ampurdanés Parar la Fresca (Tomar el fresco), descrito por Josep Pla en el libro “Las Horas”.

 

Parar la fresca, como dice Pla, es la costumbre estival de sacar la silla a la calle o a la azotea cuando el sol empieza a caer y, así, pasar el rato. Parar la fresca tiene pretensiones modestas, básicamente echar una cabezada bajo el firmamento, ignorando la maravilla que el cielo nos ofrece, los sonidos que emanan del atardecer, del calor estival. Según argumenta Pla, no hay nada más placentero ni amable que dormirse tomando el fresco crepuscular. Pero, ¿y qué sucede si uno no tiene el sueño fácil?

 

A partir de este interrogante, se han seleccionado obras de artistas que transitan temas como la naturaleza, el paisaje, el tiempo, la contemplación, el universo … Y se han dividido en dos momentos: Parar la fresca y Estar a la lluna, dos capítulos de una misma exposición con artistas como Antoni Tàpies, Ana Mendieta, Joan Brossa, Hernández Pijuan, Alicia Kopf, Rosa Tharrats, Perejaume, Teresa Solar, Jordi Mitjà, Marine Hugonnier, Josep Maynou, Aldo Urbano, Chema Madoz, Bernat Daviu, Mari Eastman, Hannah Collins, Enric Farrés Duran, Wilfredo Prieto o Juan Uslé… entre otros. Así mismo, se realizarán acciones específicas de algunos de los artistas vinculados al Empordà.

 

En palabras de Pla, “la bóveda celeste invita, según dicen, a pensar. Es cierto. Pero, ¿a pensar en qué?” Concluye el célebre ampurdanés que “las personas que poseen sentido del ridículo piensan, ante el firmamento, que no saben nada de nada”.

 

 

* Capítol II: Estar a la lluna 

Lola Lasurt, Javier Peñafiel

Inauguración sábado 15 de mayo, 2021, 11-14h.

 

17/06, 18h30: Visita con lxs artistas. + info

 

El próximo 15 de mayo presentamos, por primera vez, una exposición en colaboración entre los artistas Lola Lasurt y Javier Peñafiel, titulada Desde hace tiempo que nuestras comunicaciones no vienen de un lugar reconocible.

 

 

‘Una a una, línea de traslado.

 

Lola y Javier llevan mucho tiempo invertido en imaginar, dibujar, describir, reportar coreografías.

 

El miedo al contagio ha reducido los contactos, el miedo reduce y paraliza.

 

Imaginar coinmunidades es la señal de ayuda.

 

De eso trata esta exposición, del momento anterior a un traslado. Cuando los lugares en la memoria parecen no tan pasivos, el recuerdo los agita. La memoria de cualquier lugar no necesita de lo cuántico para desdoblarse.

 

Vamos a presentar una frase/friso construida con diferentes trabajos realizados, que no será una síntesis sino un desdoblamiento, precisamente, no somos uno.

 

Lola pasó un tiempo dedicada a coreografiar en el agua. Sincronizando. El agua es siempre un lugar de coreografías. Javier, con sus problemas óseos, nada una especie de chi kung acuático, disciplinadamente.

 

La conversación entre los dos ha ido por ahí, traslados, figuras en repetición, ideas singulares, bailes personales, señales de teatro, y la insumisión de los contextos.

 

Javier tiene una frase de hace mucho tiempo, para ese suceder en el mundo que es el despatrimonial, el cambio, la mudanza, el porvenir. Se refiere a ese paso como Desactivo Domicilios, el momento antes de explotar, la prevención de la catástrofe, el capítulo que no va a ser seriado.

 

Una frase/friso de trabajos consecutivos de Lola y Javier se extiende a lo largo de la galería a modo de línea coreografiada.

 

En el centro de la sala grande, algunos trabajos y vídeos se acumulan, dispuestos para una partida, no podemos decir cuándo ni con qué velocidad, ni las condiciones de salida, ni los protocolos de envío.

 

Los objetos son más enigmáticos cuando están en tránsito.

 

Recuerdo cuando un cambio de morada significaba un traslado de línea (de teléfono), desde hace tiempo que nuestras comunicaciones no vienen de un lugar reconocible.

 

Por fin, todas transitivas.’

 

Lola Lasurt y Javier Peñafiel

 

 

 

 

Lola Lasurt (Barcelona, 1983) vive y trabaja en Barcelona. La galería colabora con la artista desde su exposición individual Exercici de Ritme, que tuvo lugar en 2014.

 

Se licenció en Bellas Artes por la Universitat de Barcelona en 2005 y realizó dos másters en Producciones artísticas e investigación (2009-2010). Además, se formó entre 2016 y 2019 en el Royal College of Art (RCA). Ha expuesto en la Biennal d’Art de Valls (2009); Note Book, KKKB, Barcelona (2010); Bienal de intervenciones site-specific. Alcontar, Almeria (2011); Auberge Espagnole, Anneessens Palace, Brussel·les (2013); Red Dawn, HISK, Gant (2014); Young Belgian Art Prize, Bozar, Brussel·les (2015); Foot Foraine, La Villette, París (2016); Daybreak, Royal College of Art, Londres (2017) o Generación 2018, La Casa Encendida, Madrid.

 

Entre sus exposiciones individuales destacan Doble Autorització, Espai13, Fundació Miró, Barcelona (2014); Flag Dancing Moves, ornothing, Bruselas (2015); Donació, Biblioteca Pública Arús, Barcelona (2016); Emissió Periòdica Definitiva, santcorneliarts(2), Cardedeu (2017) y Joc d’infants, La Capella, Barcelona. Actualmente presenta un proyecto titulado Cardiograma, en el IVAM de València.

 

La artista recibió la beca de intercambio entre Hangar y Greatmore Art Studios, Sudáfrica (2012); la beca de investigación Sala d’Art Jove de la Generalitat de Catalunya con el colectivo Leland Palmer (2012); el Premi Miquel Casablancas, finalista modalidad edición (2013) y modalidad proyecto (2015); la Beca para formación y el perfeccionamiento en el ámbito de las artes de la Generalitat de Catalunya (2014); el premio Generación 2018, Fundación Montemadrid, La Casa Encendida, Madrid y el tercer premio de la 15ª Muestra de Arte Naturgy, MAC, A Coruña (2018).

 

 

 

Javier Peñafiel (Zaragoza, 1964). Ha vivido en Barcelona desde 1993 hasta el 2020. Ha colaborado con nuestra galería desde 2004 cuando presentó su primera exposición con el vídeo Confianza quería penetrar. En 2008 mostramos su obra en la exposición No verbal. Todo por escrito y en 2013 en la exposición Latido Antecedente.

 

Tras haber estudiado filosofía, en los años ochenta, Javier Peñafiel se implicó en diversos movimientos de crítica al sistema. Su formación artística se desarrolló en estructuras no universitarias. En 1994, Manel Clot, comisario en La Capella de l’Antic Hospital de la Santa Creu de Barcelona, le ofreció la primera oportunidad de presentar su obra en una muestra individual.

 

Desde entonces, el artista ha expuesto tanto a nivel nacional como internacional: Conferencia performativa, MUSAC, León (2013); Languages and Aesthetics of Spanish Video Art: Ten Years of Critical Practices, Videotage, Hong Kong (2015); VÍDEO-RÉGIMEN. Coleccionistas en la era audiovisual, Museo Lázaro Galdiano, Madrid (2015); Cómo hacer arte con palabras, MUSAC, León (2016); Discursos Premeditats, Centre del Carme, València; Bibliotecas insólitas, La Casa Encendida, Madrid (2017); Walkabout #01, Fondazione La Fabbrica del Cioccolato, Torre-Dangio in Valle di Blenio, Suiza (2018).

 

Además, ha expuesto individualmente en Puente, continúa, Pabellón Puente, Zaragoza (2013); Egolactante, Sala Anilla, MAC Museo de Arte Contemporáneo. Universidad de Chile, Santiago (2014); Pánico Esnob, etHALL, Barcelona (2015); Agència en avenir – No tots visibles res transparent, Arts Santa Mònica, Barcelona (2017), ¡Más que palabras, obras!, Instituto Cervantes, Burdeos (2019), o Alrededores exentos de adultocentrismo, Casal Solleric, Palma (2020).

Caio Reisewitz

Texto de Verónica Stigger (Porto Alegre, 1973), escritora, crítica de arte, comisaria independiente y profesora.

 

Visita en 3D

 

Conversaciones con Caio Reisewitz y comisarios (ver abajo)

      

 

 

El próximo 11 de marzo inauguramos Recado da Mata, la cuarta exposición de Caio Reisewitz en Galeria Joan Prats, en la que presentamos 11 fotografías, un video y un audio.

 

Caio Reisewitz ha hecho muchas de las fotografías reunidas en esta exposición como una respuesta a la lectura de los libros de dos grandes pensadores y líderes indígenas que trabajan hoy en Brasil: A queda do céu [La caída del cielo], de Davi Kopenawa en coautoría con Bruce Albert, e Ideias para adiar o fim do mundo [Ideas para posponer el fin del mundo], de Ailton Krenak. El título de la exposición, además, toma prestado el título del prefacio que el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro escribió para el libro de Kopenawa con Bruce Albert, que a su vez alude al cuento “O recado do morro” [“El mensaje de la colina”], de João Guimarães Rosa. En el cuento, un vagabundo y un ermitaño advierten a la población de la región sobre el mensaje que dicen haber recibido del propio Morro da Garça (Colina de Garça): en un grupo de siete hombres, uno de ellos sería asesinado a traición. En el prefacio, Viveiros de Castro parte de la idea de una muerte inminente anunciada por la naturaleza; ahora ya no por la voz del cerro, sino por la voz de la selva. La selva nos advierte de que está siendo exterminada por el hombre y, este mensaje de la naturaleza, es lo que Caio Reisewitz ha intentado mostrarnos en sus fotografías.

 

Una de las obras más recientes de esta exposición es Ambé, cuyo título, como el de los demás trabajos expuestos (a excepción de Penedo), hacen referencia a un topónimo de origen tupí. Ambé es una comunidad rural a 80 km del centro de Macapá, en Amapá, pero también significa, en la región amazónica, lo que es áspero, encrespado, rugoso. Como en la gran mayoría de los trabajos de Reisewitz, en esta fotografía, no distinguimos presencia humana. Solo vemos una espesa maraña de ramas, troncos y hojas característicos de la selva amazónica. Sin embargo, no distinguir la presencia humana en la selva no significa que esté deshabitada. El topónimo indígena nos recuerda que, para los amerindios, la selva siempre está llena de una multiplicidad de seres invisibles para nosotros (…) Al pegar fragmentos de diferentes fotografías, superponerlos y volver a fotografiarlos con manipulación de color, dándole un tinte azulado a la escena, Reisewitz crea, en Ambé, un ambiente irreal, casi espectral, como si mostrase una imagen de un sueño o una visión de un chamán, en la que, sin ver a los seres invisibles de la selva, intuimos su presencia. (…)

 

Siempre preocupado por la explotación desenfrenada de la naturaleza por parte del hombre y sus nefastas consecuencias, Caio Reisewitz, en fotografías como Tipioca y Upurupã, encuentra la manera de hacer este mensaje aún más elocuente, más visible, superponiendo, sobre la imagen de la selva, parte de la arquitectura del Palacio del Planalto (sede del poder ejecutivo federal de Brasil), que podemos vislumbrar como un fantasma o una aparición, flotando amenazadoramente. No debemos perder de vista que esta exposición se realiza en un momento en que el gobierno del actual presidente, Jair Bolsonaro, es cómplice admitido de la mayor devastación jamás impuesta al Amazonas y al Pantanal en la historia reciente, con la deforestación habiendo alcanzado su nivel más alto desde 2008, además de promover repetidos ataques contra la población indígena, contra sus territorios y derechos garantizados por la Constitución de 1988. En los últimos dos años, varias ciudades brasileñas, incluso en el Sudeste y Sur, han sido cubiertas durante días y días por el humo de las hogueras. Ya no era solo un mensaje, sino un fuerte grito de socorro de la selva.

 

 

 

Caio Reisewitz (São Paulo, 1967) vive y trabaja en São Paulo. Es uno de los fotógrafos más importantes de Brasil, ha centrado su obra en la difícil relación entre la naturaleza y las personas. Entre sus exposiciones individuales recientes destacan: Biblioteca, Museo de Antioquia, Colombia (2018); Altamira, Pinacoteca do Estado de São Paulo (2017); Ingenios de hoy, Photoespaña, Museo de Albacete (2016); Disorder, Maison Europeénne de la Photographie, París y Florestas, favelas e falcatruas, Huis Marseille Museum voor Fotografie, Amsterdam (2015); Caio Reisewitz, ICP – International Center of Photography, Nueva York (2014). Ha participado en La Biennale de l’Image Tangible, París (2018); en la Guangzhou Image Triennial (2017); en la bienal de Curitiba, Brasil (2015 y 2013); en la bienal Daegu Photo, Corea del Sur (2014), en el proyecto LARA Latin American Roaming Artist, Colombia (2013), en la bienal de Nanjing (2010), en la Bienal del Fin del Mundo de Ushuaia, Argentina (2009 y 2007), en la bienal de Venecia (2005) representando a Brasil, y en la bienal de São Paulo (2004). Su obra ha sido expuesta en centros de arte internacionales, como Beijing Minsheng Art Museum, Beijing; Phoenix Art Museum, Arizona; Gropius Bau, Berlín; Cisneros Fontanals Art Foundation, Miami; MARCO, Vigo; CAAC, Sevilla;  MUSAC, León; Museu de Arte Contemporanea de Goiás, Goiania; Museu de Arte Moderna da Bahia, Bahia; Casa da Imagem, OCA, São Paulo; CCBB, Rio de Janeiro y Grand Palais, París, entre otros.

 

Viernes 30 de abril, 18h – Online (en castellano y portugués) en el siguiente Link

‘Caio Reisewitz y la crisis ambiental y forestal en el contexto del arte contemporáneo’

Conversación con Paula Alzugaray (editora y comisaria independiente especializada en videoarte), Orlando Maneschy (profesor en la UFPA-Federal University of Pará, Amazônia) y Caio Reisewitz (artista)

Duración aproximada: 50 minutos

 

Viernes 7 de mayo, 19h – Galeria Joan Prats (confirmación de asistencia a galeria@galeriajoanprats.com) y online (en castellano) en el siguiente Link

‘Fotografía contemporánea en el contexto actual y coleccionismo’

Conversación con Caio Reisewitz (artista), Moritz Neumüller (comisario y crítico especializado en el medio fotográfico y arte digital) y Alejandro Castellote (comisario especializado en fotografía)

Duración aproximada: 50 minutos

Cabello/Carceller

 

Texto sobre la exposición de Pablo Martínez (Valladolid, 1979. Jefe de Programas en MACBA, Barcelona)

 

Visita en 3D

 

Podcast Radio web Macba

 

Nos complace presentar la tercera exposición de Cabello/Carceller en Galeria Joan Prats, titulada I Am a Stranger, and I Am Moving, en la que mostramos obras recientes: dibujos, instalación, video y fotografías.

 

La exposición se plantea como el capítulo de un ensayo cuya temática central gira en torno al vídeo Movimientos para una manifestación en solitario y que incluye también otros temas presentes en los dibujos de Notas al pie y las fotografías. Profundiza en cuestiones fundamentales en la obra de Cabello/Carceller como la soledad con la que convive quien disiente de las mayorías, la necesidad de mantener una postura crítica beligerante en la defensa del derecho a las libertades de elección y de transformar el limitado régimen de afectividades en el que nos movemos.

 

El título de la exposición es una cita de la última conferencia que dio David Wojnarowicz antes de fallecer de SIDA en 1992 que hace referencia a la sensación de extrañeza que acompaña al cuerpo enfermo, pero también a un cuerpo despreciado que la sociedad preferiría expulsar. David Wojnarowicz es uno de los y las artistas que aparecen en los dibujos y collages de Notas al pie, que encontramos en la primera sala, junto con Tórtola Valencia, Pedro Lemebel, Agustina González López y Hélio Oiticica. Cabello/Carceller ponen en contacto pasado y presente, hablando de quienes han cuestionado con sus cuerpos la heteronorma, desde una disidencia que ha sido capaz de transformar enfermedad, rechazo e incluso odio en poesía.

 

Por este odio fue fusilada Agustina González López en Granada, en los mismos días que Federico García Lorca, y olvidada después. Fue ella quien definió como “locura social” la persecución y ridiculización que sufrió por sus diferencias. Tórtola Valencia vivió su sexualidad lo más abiertamente que su época le dejó, liberando su cuerpo y, con ello, los cuerpos, en una búsqueda de nuevas formas de expresividad física. Pedro Lemebel se atrevió a enfrentarse en las calles a la dictadura chilena, pero también a los sectores más rancios de la izquierda marxista, recelosa ante la fuerza revolucionaria de la travesti, ante su cuestionamiento del orden patriarcal y su obligatoria conformidad de género. También Hélio Oiticica, un anarcoartista, fue pionero de unas prácticas relacionales que entonces quiso cargar de contenidos revolucionarios, reuniendo las estéticas de las vanguardias rusas con los cuerpos danzantes de las favelas en una fiesta de color y expresión libre, como son los Parangolés.

 

El vídeo Movimientos para una manifestación en solitario presenta un cuerpo que deviene una manifestación en sí mismo, un cuerpo rebelde que cuestiona las normas identitarias, con movimientos, actitudes, modos de estar posibles en la acción de reivindicarse políticamente. Este cuerpo se encuentra solo, pero empoderado en la consciencia de que su presencia es en sí misma una presencia transformadora, cuya feminidad le da fuerza a la vez que sería la causa de su marginalización social. La performer sostiene una pancarta que está presente en la exposición y que cita un fragmento de una conocida frase de Baruch Spinoza, Lo que puede un cuerpo, que ha abierto la puerta al sustento filosófico de la teoría de los afectos.