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The Rose Garden. ENRIQUE MARTÍNEZ CELAYA

 

February 16 – March 12, 2022

 

UTA Artist Space.

403 Foothill Road, Beverly Hills, CA

 

 

 

OPENING RECEPTION: Wednesday, February 16, 6-8PM

 

 

UTA Artist Space and Unit London are pleased to announce a new immersive environment by the celebrated Los Angeles-based artist Enrique Martínez Celaya. The Rose Garden ambitiously brings together new paintings, sculptures, installations, photographs, garments, and writing, inviting viewers to consider the self—both its promise and its threat—through the mystical divination of memory.

 

 

 

What might have been and what has been
Point to one end, which is always present.
Footfalls echo in the memory
Down the passage which we did not take
Towards the door we never opened
Into the rose-garden. My words echo
Thus, in your mind.

 

T. S. Eliot, Burnt Norton (from Four Quartets)

 

 

 

For over two decades, Martínez Celaya has explored the limitless connections between art, literature, philosophy, and science through his practice. In this new and multifaceted body of work, the artist uses T. S. Eliot’s Four Quartets as an entry point to exploring our collective memory—something broader, more permanent, and more irreparable than individual memory, and which belongs to us all. 

 

In this exhibition, as in past projects, Martínez Celaya again concerns himself with existential hunger, crisis, chaos, order, time, redemption, reality, and love—here tied together by the thread of Eliot’s words. As visitors enter UTA Artist Space’s main gallery, they will encounter Eliot’s poem written at their feet, and a series of large paintings depicting ice, sea, and fire, urging a meditation on the ever-changing, complicated nature of time and memory.

 

All three of UTA Artist Space’s galleries will be assumed by Martínez Celaya’s immersive environments, including a room of tears overlooked by a blood moon, photographs of gardens and bodies, a burnt figure on a seat of roses, a garment worn by love champions, and many other luminous chunks mined from life. Viewed collectively, these works and the artist’s concurrent solo exhibitions at Los Angeles museums—at The Huntington Library, Art Museum, and Botanical Gardens; USC Fisher Museum of Art; and Edward L. Doheny Jr. Memorial Library—remind us of the power art has to change our perceptions of the world and of our inner selves.

 

 

 

+ info

45. I tu ni te'n vas adonar, 2019

Inauguración, 25 de junio, 17-20h.
Exposición 25/06 – 17/10/2020

 

Visita con cita previa a través del Formulario
(T. 93 216 02 84 – galeria@galeriajoanprats.com)

Joan Prats Warehouse. Passatge Saladrigas, 5 Barcelona.

 

 

 
En el marco de Artnou, Galeria Joan Prats presenta la exposición ‘El retorn a Ripollet’ de Marcel Rubio Juliana (Barcelona, 1991), que reúne un amplio conjunto de obras realizadas entre 2018 y 2019.

 

Marcel Rubio Juliana se expresa principalmente mediante el dibujo y la pintura, si bien su acercamiento a la creación tiene que ver con el ensayo literario. Grandes lienzos al carboncillo y miniaturas al óleo confieren el ritmo de un relato fragmentado que desarrolla una historia aparentemente lineal, con unidad de tiempo y lugar. Podríamos ver ciertas analogías con el “nouveau roman”, donde se adoptan puntos de vista distintos a la visión única del narrador y donde la propia escritura adquiere autonomía al margen de lo que está escrito. El guión de cine Dogma podría ser otra referencia: ambos utilizan localizaciones reales, huyen de artificios superfluos y buscan un realismo crudo, creando una serie de reglas a seguir y, a veces, a transgredir.

 

Aludiendo a sus propias vivencias y deseos, el artista evoca un día de verano en el que un desconocido se convierte, sin saberlo, en el protagonista de un relato singular. Situadas en una ciudad costera cercana a Barcelona, distintas secuencias nos invitan a realizar un recorrido en el que, siguiendo un método fenomenológico, la contemplación, la deriva y el enamoramiento ofrecen una descripción precisa del entorno.

 

La narración sigue los pasos de un joven, desde la estación de tren hasta el centro de la ciudad, pasando por la playa, el Club Náutico y diversas calles comerciales, creando un registro cinematográfico de los lugares evocados. Nos muestra también cuerpos disfrutando del agua, la vista del sol sobre el mar, un quiosco, la fachada de un teatro, manchas de humedad en la pared, una flor, un grupo de amigos en la terraza de un bar… todo está allí, presente en el recuerdo, aunque todo podría ser imaginado.

 

 

Marcel Rubio Juliana (Barcelona, 1991) estudió en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Pau Gargallo (Badalona), donde se graduó en 2007, para posteriormente cursar el grado de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, que finalizó en 2013.

 

Desde entonces, ha presentado su obra en las siguientes exposiciones: Surfeit, Fundación Arranz-Bravo, l’Hospitalet de Llobregat, Barcelona (2018); Swab, Barcelona, representado por la galería Passatge Studio (2016); Los músculos de Zarathustra (con el escritor Victor Balcells Matas), Passatge Studio, Barcelona (2016);  La Puntual de Mercantic, Sant Cugat, Barcelona (2016); Carles Boïges, ciclo de exposiciones, con la colaboración de Tom Carr y su equipo, TCTeamWork, Badalona, (2014); Facultad de Bellas Artes, Barcelona (2014); Dibujando la noche (exposición colectiva), Galería Anquin, Reus, Tarragona (2014).

 

Ha sido nominado a diferentes premios: Bienal Torres Garcia, Mataró, con la obra Espectro, 2016; Fundación Ynglada-Guillot, con el dibujo Geschlagen, 2015, expuesto en Espacio Volart, Barcelona; Premio de dibujo de la Fundació Güell, expuesto en el Palau Güell, Barcelona, 2015-16; Bienal de Arte: Premio Tapiró de pintura, Tarragona, con el dibujo What time is it?, 2013.

 

En 2021 presentará una exposición en el Espai 13 de la Fundació Miró, en un ciclo comisariado por Pere Llobera.

Untitled (Terrace), 2017. Detalle

Inauguración jueves, 5 de septiembre 2019, 17h30-20h30

Exposición 05/09 – 04/10/2019

Charla con Janosch Jauch y los comisarios Gabriel Virgilio Luciani + Gisela Chillida: 06/09, 19h

 

 

En el marco de artnou, Galería Joan Prats presenta el trabajo de Janosch Jauch (1985, Karlsruhe, Alemania)

 

Los trabajos de Janosch Jauch se desarrollan a través del proceso de reunir imágenes fotográficas de instalaciones, intervenciones digitales y superficies físicas utilizando emulsión de plata fotográfica. Esta estratificación conduce a una simbiosis de todos estos pasos de producción y, por lo tanto, a un trabajo que, a pesar de sus diversas formas y materiales, se ha convertido en una imagen que está igualmente determinada por todas las técnicas que intervinieron en su formación.

 

La delimitación de su trabajo en el sentido de la estética de la producción explica una gran parte de su arte, que tiene como foco central la experiencia de la pieza de composición abierta. Sus obras, también nos proyectan a un universo donde lo artificial interfiere con lo natural.

 

 

 

Janosch Jauch (1985, Karlsruhe, Alemania) vive y trabaja en Düsseldorf, donde ha sido licenciado en escultura y pintura en la Kunstakademie (2014), bajo la docencia de Georg Herold, Andreas Gursky y Ludger Schwarte.

 

Ha mostrado su obra en Kunsthaus Essen (2019), Bistrot21 (2018, Leipzig), Storage Capacité (2018, Berlín), Swab (2018, Barcelona), Espositivo (2018, Madrid), Museum Kunstpalast (2013, Düsseldorf), entre otros.

 

 

Para facilitaros más información e imágenes, contactad con galeria@galeriajoanprats.com

 

 

Alfons Borrell

Texto de Alicia Kopf

 

Nos complace anunciar la nueva exposición de Alfons Borrell en la Galería Joan Prats, el próximo jueves 15 de diciembre.

 

Tras la exposición que le dedicó el pasado 2015 la Fundació Miró, que recogía sesenta años de práctica artística, presentamos la obra más reciente de este creador singular, que concibe la pintura como un espacio de relación con el mundo y, a la vez, como un impulso, una emoción y que se ha mantenido alejado de las modas y las corrientes preponderantes a lo largo de su trayectoria.

 

Su obra se caracteriza por la importancia del color y se debate entre la sutilidad y la intensidad, entre la apertura hacia la naturaleza y el recogimiento introspectivo. Vinculado desde 1955 al lenguaje de la abstracción, ha sido influenciado en diferentes momentos de su vida por Anglada Camarasa y Brossa, dos artistas que, más allá de una estética, le aportaron una actitud vital y ética delante del arte. El trabajo de Borrell ha sido y es actualmente intenso y constante, moviéndose siempre en unos parámetros que va repitiendo con rigor y dedicación.

 

El color en la obra de Alfons Borrell es un agente invasor que se mueve y fluctúa, el artista lo define como una extensión de la persona, que te mimetiza con el entorno, “si caminas por un bosque lleno de abetos te vuelves verde, si pudieras sumergirte en el mar saldrías de color azul…” Afirma “me gustaría ser pintura”. Se trata de una visión propia del color y la pintura, ligada al concepto, al pensamiento, y también a la vivencia. Borrell utiliza solo cinco pigmentos extraídos de la tierra, verde, azul, naranja, ocre y gris; mientras que el blanco, de la superficie de la tela, emerge como una aparición de la luz.

 

A este trabajo del color, que ha utilizado reiteradamente por sus connotaciones simbólicas, se le suma la percepción de presencias y ausencias a partir de una particular experiencia de límites. En sus pinturas, líneas verticales recorren la superficie designando simbólicamente una presencia, líneas horizontales remiten al horizonte, y la imposibilidad de contener la materia de color, que, en ocasiones, desborda los márgenes marcados, nos muestra la experiencia de lo ilimitado.

 

La obra de Borrell pide una contemplación activa por parte del espectador, que establece una relación de tensión con las obras. Su experimentación no depende de códigos de interpretación o conocimientos previos sino que su pintura parece dirigirse directamente al observador, interpelándolo, pero dejando siempre un espacio de libertad como posibilidad para habitar su lenguaje.

 

Alfons Borrell (Barcelona, 1931) vive y trabaja en Sabadell. Tras una primera etapa de formación en la pintura figurativa, se inició en la abstracción en 1955, con obras próximas al informalismo. Alejado de la academia, formó parte del Grup Gallot, grupo iconoclasta y revolucionario vinculado a la pintura gestual. Esta experiencia radical le permitió encontrar su propio camino, de sobriedad y silencio, a lo largo de los 60. A partir de 1976, empezó a titular sus obras con la fecha exacta de su finalización, a modo de diario, el mismo año que participó en la colectiva Pintura 1, en la recientemente inaugurada Fundació Joan Miró de Barcelona, donde volvería a exponer en solitario dos años más tarde y, en 2015, con una gran retrospectiva. Entre las exposiciones en los últimos años, destaca la realizada en 2006 en el Centre Cultural Santa Tecla, L’Hospitalet de Llobregat, que itineró al Museu de Sabadell, la antológica de obra sobre papel realizada en 2011 en la Fundació Palau de Caldes d’Estrac y la realizada el mismo año en la Fundació Vila Casas. Ha participado en exposiciones colectivas en el MNAC, el Centre Cultural Tecla Sala, el MACBA, el CCCB y el Centre d’Art Santa Mònica, Barcelona, el Museo Rufino Tamayo, México DF, el Flanders Contemporary Art, Minneapolis, y el Museum of Contemporary Art, Filadelfia. En 2014 recibió el premio GAC, un galardón honorífico en reconocimiento a su larga trayectoria.

Enrique Martínez Celaya

Palos, Cuba, 1964

Vive y trabaja en Los Angeles

 

 

Enrique Martínez Celaya trabaja la pintura, que desarrolla desde la perspectiva del pensamiento científico, filosófico, poético e intelectual.

 

Su obra revela un interés constante en la experiencia y su representación, es una respuesta al mundo que le rodea, en especial a la naturaleza, al entorno del ser, y su percepción a través de temas que aparecen una y otra vez: el niño, el mar, árboles, montañas, animales, aves.

 

Enrique Martínez Celaya muestra en sus obras las posibilidades y las limitaciones de la propia representación. Sus pinturas son una vía poética que exploran nociones como el hermetismo, el simbolismo, el desplazamiento, la fragmentación, la integridad, el tiempo, la memoria y la identidad.

Fabian Marcaccio

Rosario, Argentina, 1963

Vive y trabaja en Nueva York

 

 

Fabian Marcaccio ha sido uno de los pioneros de la pintura digital, en un intento de redefinir el género pictórico, ampliando sus parámetros temporales y espaciales, y rastrear la integración de lo que está hecho a mano y lo que está hecho a máquina.

 

En los noventa, trabajó la composición y la impresión digitales y, más adelante, la impresión en 3D, para crear obras pictóricas que denomina Paintants, neologismo a partir de las palabras inglesas pintura, painting, y mutante, mutant. Marcaccio considera la pintura como una constelación de contenido cambiante, que a veces toma forma de configuraciones en 3D, de animaciones o de arte ambiental.

Lola Lasurt

Barcelona, 1983

Vive y trabaja en Barcelona

 

 

Lola Lasurt centra su actividad artística en la pintura y el video, muchas veces a partir de procesos colaborativos que aportan, a sus trabajos de carácter personal, una proyección universal.

 

El trabajo sobre el ‘des-tiempo’, entendido como el análisis y el cuestionamiento de un periodo temporal anterior al propio, es uno de los ejes vertebradores de su obra que, frecuentemente, toma como punto de partida elementos de la cultura material y estética reveladores de pautas de comportamiento y parámetros ideológicos de una época determinada.

 

Sus obras giran en torno a las temáticas de la memoria y el olvido, de la nostalgia y de la necesidad de amnesia. Lola Lasurt se interesa por el tiempo histórico individual y su relación con las directrices de la cultura hegemónica y la construcción de símbolos colectivos.

Alicia Kopf

Gerona, 1982

Vive y trabaja en Barcelona

 

 

A partir del ejercicio del dibujo y la escritura, Alicia Kopf reflexiona en torno a temáticas aparentemente individuales que se han convertido en preocupaciones generacionales.

 

La dimensión expresiva de su obra se vincula a su formación en Bellas Artes y en Literatura Comparada, formación que le permite acercarse a temas tan diversos como la precariedad de la vivienda o la épica de las exploraciones polares desde una posición que combina admiración y distancia irónica.

 

La obra de Alicia Kopf parte de una metáfora, que le permite realizar un ejercicio de análisis que conducirá finalmente a diferentes asociaciones. De esta manera, en su proyecto Articantàrtic, a partir de la apropiación y reelaboración de documentos gráficos y narrativos de exploradores de los polos, Alicia Kopf convierte un relato histórico en un relato en primera persona sobre la resistencia, la obsesión y la idea de conquista.

Hernández Pijuan

Barcelona, 1931-2005

 

 

Joan Hernández Pijuan empezó a pintar en los años sesenta con un estilo próximo al expresionista. Sin embargo, a lo largo de los años setenta el espacio vacío empezó a ganar protagonismo en sus pinturas así como las figuras geométricas. Tal y como él mismo comentó `el espacio´ se convirtió en el objetivo de su obra: `diría que una preocupación constante es y ha sido encontrar un espacio como protagonista total del cuadro. (…) Un espacio como un elemento vivo del cuadro y no como un fondo sobre el cual uno dibuja o se sitúa.´

 

El paisaje de su infancia en la población de Folquer se convirtió en motivo pictórico en su edad adulta: Hernández Pijuan recurre al paisaje de su memoria para recrearlo de forma sintética en el cuadro.

 

El objetivo de este pintor nunca fue lograr una pintura descriptiva o narrativa, sino enfatizar a través del monocromo la técnica pictórica.

Luis Gordillo

Sevilla, 1934

Vive y trabaja en Madrid

 

 

Luis Gordillo inicia su trayectoria en los años cincuenta cuando viaja a París y entra en contacto con el arte europeo de entonces, en especial con autores como Wols, Dubuffet, Michaux y Fautrier. En sus primeras obras se puede apreciar la influencia del surrealismo y de Tàpies, para más tarde incorporar una iconografía que lo asocia a principios de los años 70 con el pop art.

 

Gordillo será uno de los pintores permanentemente renovadores del lenguaje pictórico y uno de los artistas que a principios de los setenta reintroducirá la figuración. Es asimismo en ese momento cuando empieza a trabajar con imágenes fotográficas que introduce de una forma u otra en el proceso de creación de sus pinturas.

 

Tanto la idea de proceso y de construcción continua como los recursos de acumulación son elementos que incorporará en su obra de forma permanente.

Victoria Civera

Port de Sagunt, Valencia, 1955

Vive y trabaja entre Nueva York y Saro (Cantabria)

 

 

La trayectoria de Victoria Civera se inició en los años setenta, trabajando principalmente el fotomontaje. A lo largo de la década siguiente se centró en la pintura, en un primer momento abstracta, aunque luego incorporó la figuración. Es a mediados de esta década cuando Victoria Civera se traslada a Nueva York e incluye fotografía y escultura a su práctica artística, y se produce un cambio en su obra, que deviene más introspectiva.

 

Por la iconografía de su obra, centrada en el universo femenino, y por su contenido onírico, Victoria Civera ha conseguido un lenguaje personal y repleto de matices. Se ha movido entre las piezas de gran escala, en las cuales opta por materiales industriales, y piezas de una poética comedida y sugerente, incorporando a menudo objetos de la vida doméstica.

Cabello/Carceller

Helena Cabello (París, 1963) y Ana Carceller (Madrid, 1964)

Viven y trabajan en Madrid

 

 

La obra de Cabello/Carceller se sitúa en un territorio desde el cual cuestionan, reflexionan y/o fracturan los roles y estereotipos asociados al género. Entienden la identidad como algo que se construye en conflicto o en consonancia con un entorno social, cultural, político y económico. Señalar un `yo´ que se halla siempre en relación a los `otros´ es una idea que vertebra su producción.

 

En sus obras se revisan los patrones que se vinculan de forma estática tanto a los roles masculinos como femeninos. De esta manera, en sus piezas se subvierten imágenes, códigos de comportamiento y actitudes, asociadas a aquello que se considera comúnmente como masculino o femenino.

 

La relectura que desde su trabajo estas dos artistas ejercen de dichos modelos sitúa al espectador ante múltiples prejuicios, valores asumidos y contradicciones que logran desestabilizar de forma efectiva una visión unívoca de la realidad.

Alfons Borrell

Barcelona, 1931 – Sabadell, 2020

 

Alfons Borrell es uno de los más destacados representantes de la abstracción lírica en Cataluña.

 

Tras frecuentar el estudio de Anglada Camarasa y estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona, Alfons Borrell inició su trayectoria pictórica en los años cincuenta, dentro de la figuración en un primer momento. Su obra evolucionó hacia el expresionismo abstracto y, ya en la década de los sesenta, hacia la pintura gestual.

 

A mediados de los setenta desarrolló el estilo que le es propio, desligado de etiquetas, caracterizado por un monocromatismo sobrio que se desvinculaba conscientemente de la corriente matérica del informalismo. En su pintura, el color se impone a la forma, a partir de un lenguaje que renuncia a cualquier ansia referencial y que busca la contención y el rigor.

Bucarest, Rumanía, 1955

Vive y trabaja en Nueva York

 

Las pinturas de Lydia Dona poseen múltiples referencias a la ciudad y al entorno urbano. Así, a través de los tubos, tornillos y otros objetos que Lydia Dona superpone a las manchas de color, sus pinturas se revelan como imágenes de un enorme engranaje sin presencia humana.

 

El fondo de sus cuadros podría remitir a la herencia de la abstracción americana de Pollock o Clyfford, pese a que los colores se distancien de aquellos por su luminosidad. No obstante, a este fondo se le yuxtaponen las imágenes mecanicistas y deshumanizadas que encontramos en las primeras vanguardias.

 

Lydia Dona mantiene en su obra el conflicto permanente entre la abstracción urbana con su ritmo bullicioso y el microcosmos que lo hace posible.

Palma Mallorca, 1962

Vive y trabaja en Nueva York

 

 

Macias tiene sus raíces en el llamado movimiento “post-pop” en España, presenta una geometría vívidamente colorida y abstracta. Su trabajo temprano puede ser leído como una reformulación o asimilación de lengua existente de la cultura de los “mass media”. Sus obras absorben las piezas formales de un sistema visual identificable, para unir sus tipologías esenciales en una expresión genérica. Pueden ser leídas como una reducción semi-abstracta de las formas de la vida cotidiana.  Varias de las obras de Macias aplican la técnica de la figura y el fondo entrelazados, lo que lleva a la creación de imágenes dobles, a menudo no visibles a primera vista.

 

En los últimos años, Macias ha estado retratando personajes imaginativos en representaciones que aún son muy coloridas, pero que, por el contrario, tienen características grotescas e inquietantes. Parece que se están disolviendo, cayendo a pedazos, pero al mismo tiempo transmiten su repugnancia con una indignación casi humorística; simple e iconográfica, pero también cómico y personal.

 

Macias se interesa por el papel de los artistas en la fijación de las formas de la cultura contemporánea en las obras; atrayendo la atención a la pintura, en su figuración en 2D en sus primeros días y apuntando el espejo hacia el público en sus retratos confrontados.

Barcelona 1954

Vive y trabaja en Barcelona

 

 

 

 

 

Josep María Riera i Aragó puede ser descrito como un poeta visual, un escultor que se encuentra igualmente a gusto en el estudio de pintura o en el taller de grabado. Muy pronto en su desarrollo artístico, estableció una iconografía engañosamente sencilla con resultados sorprendentemente universales e ineludibles. Durante los años 80, Riera i Aragó descubre su interés por el medio marino, los submarinos, los aviones y las máquinas operadas por motores. Este rastro de la máquina, ha sido desde entonces, un hilo claro a través de su obra. Cada máquina que crea, nunca es repetitiva, independientemente del medio, evoca sin patetismo o condescendencia, una visión comprensiva de la humanidad. Las máquinas no solo desdibujan las fronteras tradicionales entre la escultura y la pintura, superponiendo finalmente las dos formas de arte, sino que también difuma el espacio entre las máquinas funcionales con un propósito directo y la vida de los objetos como piezas de arte. El trabajo de Riera i Aragó destaca las máquinas, vistas en su propia disfunción, en lo que se ha creado pero nunca se ha gestionado hacer. Sus zeppelines, aviones, barcos y submarinos deben asumir su incapacidad para navegar o volar.

 

Además de las esculturas de Riera i Aragó hechas en bronce y a veces, en hierro recuperado, su obra también contiene pinturas y obras en papel utilizando la misma iconografía que las esculturas; hélices, motores y máquinas. Especialmente su pintura posterior, casi imita o retrata sus esculturas, creando una narrativa cercana entre los dos. Las piezas de Riera i Aragó son esenciales para la comprensión de algunos de los emblemas más característicos de nuestro tiempo, el mundo de las máquinas y artefactos en general. Sus obras hablan paradójicamente sobre la máquina, de su capacidad de sugestión, de un viaje de ida y vuelta del espacio real al imaginario.

 

Perejaume

Sant Pol de Mar, 1957

Vive y trabaja en Sant Pol de Mar

 

 

Perejaume comenzó a exponer su obra a finales de los años setenta y desde entonces la ha ido desarrollado de forma paralela tanto en disciplinas visuales como en una extensión literaria.

 

El paisaje es un tema recurrente que analiza y explora su obra, retomando y reevaluando la presencia que ha tenido sobre todo en la producción literaria y pictórica. A través de esta aproximación, la relación con el paisaje se examina desde diversos puntos de vista no exentos de ironía. Puntos de vista que toman forma a través de la pintura, la escultura, la fotografía, la instalación, el vídeo o la misma intervención en el entorno natural.

 

Para Perejaume el hombre forma parte del paisaje, no es ajeno a él, es un agente más en su conformación y evolución, como si se hubiese acelerado el tiempo geológico.

Javier Peñafiel

Zaragoza, 1964

Vive y trabaja en Mallorca

 

 

Los dibujos, videos, textos y esculturas de Javier Peñafiel conforman un sistema lingüístico paralelo a la realidad pero ajeno a él.

 

A lo largo de su carrera, Peñafiel ha construido un universo poblado de personajes; de frases que funcionan de forma autónoma, como sentencias que tienen la función de incordiar el apacible y rutinario uso de la lengua por parte del espectador; o videos en donde se combinan diversos elementos en forma de tableaux, compartiendo el espacio pero manteniendo a su vez su identidad separada.

 

Los trabajos de Peñafiel reflejan la necesidad y la dificultad en la comunicación directa. Sus obras indagan en la doble identidad –como obstáculo y como puente– que representa el lenguaje en esa comunicación.

Fernando Prats

Santiago de Chile, 1967

Vive y trabaja en Barcelona

 

 

En sus obras Fernando Prats “pinta” o, mejor dicho, recrea la naturaleza; trata de registrar huellas, de hacer visible lo invisible, de dar voz e imagen a lo que estaba ahí pero pasaba desapercibido.

 

Utilizando sismógrafos, calcos, fotografías, vídeos… registra el palpitar de diferentes realidades sobre soportes ahumados, desde el vuelo de aves hasta el surtidor salvaje de un géiser, el carbón profundo de unas minas o las poderosas olas que rompen contra el acantilado. De esta manera, Fernando Prats mantiene una relación poco ortodoxa con la pintura, tanto por la elección de sus instrumentos, como por la intervención del azar.

 

Su trabajo se formaliza en acciones que él mismo registra, y que muestran los procesos creativos intrínsecos a su obra. Las pinturas de Fernando Prats son objetos-tiempo, pues condensan en su forma acabada una historia, la de su creación, cuyos tiempos a menudo nada tienen que ver con los del artista, sino con los ritmos naturales.

 

Ràfols Casamada

Barcelona, 1923-2009

 

 

La obra de Albert Ràfols Casamada, además de la dilatada trayectoria pictórica que lo ha proyectado internacionalmente, incluye otra faceta creadora como poeta literario. Tampoco ha de extrañar que su carácter multidisciplinar se haya sentido atraído por la docencia y la pedagogía en el mundo de las disciplinas plásticas.

 

En su pintura ha desarrollado y mantenido ese frágil equilibrio entre tradición y modernidad: su obra, de raíces clásicas, incorpora a su vez el legado de las vanguardias.

 

A principios de los años setenta abandonó la figuración para trabajar en la pintura de carácter abstracto que lo llevaría, en los años ochenta y noventa, a desarrollar una abstracción más lírica. Este proceso desembocará en lo que llega a ser la etapa más reconocida de su trayectoria artística.

 

Por otro lado, Ràfols Casamada ha tenido un papel fundamental en la renovación de la enseñanza de las artes en España siendo miembro fundador de la Escuela Eina de Barcelona en 1967.

Julião Sarmento

Lisboa, 1948 – Estoril, 2021

 

 

Desde principios de los años setenta, Julião Sarmento ha explorado las posibilidades de la pintura, la fotografía, la escultura, la instalación y el vídeo. En sus obras existe un proceso de ocultación sugerente y sitúa al espectador no solamente como observador sino que lo hace partícipe de su narrativa.

 

La mujer es un motivo recurrente en sus obras y parte de ella para elaborar conceptos vinculados a la sexualidad, el deseo o la seducción. Las relaciones que evoca de latente tensión, violencia, obsesión o misterio se obtienen a partir de una meticulosa dinámica entre los agentes que participan en el espacio físico, en el caso de las instalaciones, en la edición, películas y videos. Las obras resultantes desencadenan toda la intriga que se desprende de las imágenes en constante suspense y tensión.

José María Sicilia

Madrid, 1954

 

 

José María Sicilia fue uno de los representantes más significativos de la pintura española de los años ochenta y se identificó con la joven generación de artistas que, a principios de esa década, retomaba la práctica de la pintura desde una perspectiva `matérica´.

 

A partir de 1985, Sicilia inicia una nueva serie de trabajos sobre el tema de las flores, por la cual es especialmente conocido en España. Este nuevo desarrollo temático le llevará a profundizar en una investigación centrada en el análisis de la forma, la construcción del espacio y la estructura de la luz.

 

En la pintura abstracta que el artista ha desarrollado en los últimos años, la utilización de la cera adquiere un papel protagonista por sus posibilidades de diálogo con la luz y la creación de espacios en la superficie pictórica.